"Gustavo, Un gran honor. Amo a Colombia": Trump

Petro y Trump sellan un nuevo capítulo de distensión en la Casa Blanca

4 de febrero del 2026

En un encuentro calificado como "positivo y optimista", el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, sostuvieron este martes una reunión bilateral en la Casa Blanca que marca un punto de giro en las relaciones regionales. Petro describió la cita como un paso crucial para aliviar las tensiones en el Caribe y Suramérica, subrayando que, pese a las diferencias ideológicas y de trayectoria, a ambos mandatarios los une la defensa de la libertad y la búsqueda de soluciones prácticas a desafíos comunes.

El eje central de la conversación giró en torno a una nueva estrategia de seguridad y economía en las fronteras con Venezuela y Ecuador. Petro propuso combatir el narcotráfico "de raíz" mediante la reactivación económica y el impulso de energías limpias, sugiriendo que Colombia podría proveer gas y electricidad eólica a Venezuela con el respaldo de Estados Unidos. Según el mandatario colombiano, el fortalecimiento de la infraestructura legal en zonas selváticas y de montaña es la única vía real para cerrar las puertas a la economía ilícita.

Por su parte, el presidente Donald Trump confirmó haber llegado a acuerdos en la lucha contra el narcotráfico y destacó la buena química personal lograda durante la audiencia. "Nos llevamos muy bien", afirmó Trump, reconociendo que, aunque no eran amigos cercanos previamente, el diálogo fue fluido y abarcó temas críticos como las sanciones y la cooperación bilateral. El mandatario estadounidense calificó el encuentro como "estupendo", validando la disposición de su administración para trabajar con el gobierno colombiano en una agenda compartida.

Finalmente, Petro enfatizó la necesidad de un cambio de paradigma en la guerra contra las drogas, abogando por perseguir a los "capos de capos" mediante inteligencia financiera en lugar de criminalizar al campesinado pobre. Presentó evidencias de programas de erradicación voluntaria y propuso un pacto por la vida que incluya la transición energética como motor de desarrollo para las Américas. El encuentro concluye con la promesa de un camino conjunto donde, según Petro, "regímenes y pensamientos diferentes" pueden encontrar objetivos comunes para evitar un colapso social y climático.